domingo, 3 de abril de 2011

LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS

ANALISIS DE LOS CONTENIDOS TEXTOS ASIGNADOS
“LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS"
THOMAS KUHN
CONTEXTO EPISTEMICO QUE PLANTEA EL AUTOR.
La estructura de las revoluciones científicas (Thomas Kuhn, 1962) es un análisis sobre la historia de la ciencia. Su publicación marca un hito en la sociología del conocimiento desde un contexto epistémico, popularizando los términos de paradigma y cambio de paradigma. Adopta un enfoque de la Historia de la Ciencia y de la Filosofía de la ciencia, centrado en cuestiones conceptuales como qué tipo de ideas eran concebibles en un determinado momento, de qué tipo de estrategias y opciones intelectuales disponían las personas durante cierto período, así como la importancia de no atribuir modelos de pensamiento modernos a autores históricos. Desde esta posición, argumenta que la evolución de la teoría científica no proviene de la mera acumulación de hechos, sino de un grupo de circunstancias y posibilidades intelectuales sujetas al cambio
En cualquier comunidad científica hay individuos que se arriesgan más que la mayoría. Son los que, considerando que existe de hecho una crisis, adoptan lo que Kuhn denomina ciencia revolucionaria, intentando dar con alternativas a las presuposiciones aparentemente obvias e incuestionables en las que se basa el paradigma establecido. Lo que suele dar lugar a un marco conceptual que rivaliza con éste. El nuevo paradigma propuesto parecería poseer numerosas anomalías, en parte debido a estar aún incompleto. La mayoría de la comunidad científica se opondrá a cualquier cambio conceptual, y de acuerdo con Kuhn, obrará bien haciéndolo.
Thomas S. Kuhn nos presenta en su libro, "La estructura de las revoluciones cientí­ficas", no sólo un estudio sobre de las principales revoluciones acaecidos en el mundo científico, es decir, un cambio repentino de ideas en este caso de la concepción de la naturaleza, que ha atravesado la historia de la humanidad; sino que además nos presenta un tratado en el que se explican los mecanismos científicos, qué motivan cada una de las teorías y disci­plinas científicas, en definitiva qué es la Ciencia, ya que sin esto no se podría entender gran parte de “esa cosa tan extraña” a lo que todos estamos sometidos: el progreso cien­tífico. Basándose princi­palmente en los campos de la Física y la Química procura es­clarecer conceptos, corregir malentendidos, demostrando la extraordinaria com­plejidad que conlleva el progreso científico.
NUDO GORDIANO DE LA EXPRESION DEL AUTOR
Las revoluciones científicas son aque­llos episodios de desarrollo no acumulativo en los que un antiguo paradigma es reem­plazado, completamente o en parte, por otro nuevo e incompatible capaz de explicar de forma más completa la naturaleza del campo en cuestión, la elección del nuevo para­digma sólo puede resolverse mediante la lógica y la experimentación. En la evolución de la cien­cia, los conocimientos nuevos reemplazan la ignorancia en lugar de reempla­zar a otros co­nocimientos de tipo distinto e incompatible, por lo tanto las diferencias entre paradigmas sucesivos son necesarias e irreconciliables. Las revoluciones científi­cas sólo necesitan perecerles revolucionarias a aquellos cuyos paradigmas sean afecta­dos por ellas, mientras que para observadores exteriores pueden parecerles partes nor­males del desarrollo de dicho campo científico.
Kuhn intenta aclarar conceptos, corregir malentendidos y, en definitiva, ponernos de manifiesto la extraordinaria complejidad del mecanismo del progreso científico, examinándolos sin ideas preconcebidas. El término paradigma engloba todos los compromisos compartidos por una determinada comunidad de científicos contemporáneos, aunque a lo largo de la obra se van dando diversas y diferentes definiciones sobre este término.


CONTRASTE DE LA IDEA DEL AUTOR CON LA REALIDAD EDUCATIVA ACTUAL
            En la vida cotidiana, en las actividades tanto empresariales como educativas y en la vida de cada ser humano existen paradigmas. La idea del autor no contrasta, por el contrario, se asemeja con la realidad educativa actual. La teoría de Kuhn explica muchas de las situaciones con las que nos enfrentamos a diario. Así vemos como en determinada empresa suceden anomalías, por ejemplo, una ganancia extra que no puede ser explicada por el paradigma con que dicha empresa se mueve. Es necesario, entonces una revolución, analizar el factor anómalo y cambiar el paradigma. En realidad, el progreso sólo sobreviene cuando estamos constantemente en la búsqueda de situaciones anómalas, ejemplos que contradicen nuestras creencias o lo que creemos que es la verdad. Analizar estas “anormalidades” nos lleva a considerar nuevos paradigmas, tal vez más útiles que los anteriores. Así mismo sucede en el  quehacer educativo cuando una estrategia no resulta se sustituye por otra. Paradigmas sucesivos, concatenados deben haber llevado a la ciencia a su estado actual. En algún momento, un paradigma condujo a otros y éste a otros, y así sucesivamente. Tal vez la evolución de la ciencia hubiese sido otra.  Así como la evolución social, política, educativa y económica también pudo también haber sido otra. En realidad toda la vida humana, en todos sus aspectos, ha sido condicionada y dirigida por paradigmas. Y al parecer seguirá siendo así. Hay infinitos caminos por donde transitar, pero sólo uno hemos transitado. Se hace necesario, urgente, un cambio no del método científico, o de la cosmovisión de los científicos, sino tratar que la ciencia no siga aferrándose a paradigmas. Eso es lo que la convierte casi en un artículo de fe. Tal vez, la filosofía puede enseñar a los científicos a abordar los problemas, enigmas o anomalías, o como quiera llamárseles, con una actitud y aptitud absolutamente objetiva, libre de prejuicios, suposiciones y creencias. 
Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, al imprinting de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas.
Se podría también creer que el conocimiento científico garantiza la detección de errores y milita contra la ilusión perceptiva. Pero ninguna teoría científica está inmunizada para siempre contra el error. Incluso hay teorías y doctrinas que protegen con apariencia intelectual sus propios errores.
La primera e ineludible tarea de la educación es enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento. Debemos enseñar a evitar la doble enajenación: la de nuestra mente por sus ideas y la de las propias ideas por nuestra mente. La búsqueda de la verdad exige reflexibilidad, crítica y corrección de errores. Pero, además, necesitamos una cierta convivencialidad con nuestras ideas y con nuestros mitos. El primer objetivo de la educación será dotar a los alumnos de la capacidad para detectar y subsanar los errores e ilusiones del conocimiento y, al mismo tiempo, enseñarles a convivir con sus ideas, sin ser destruidos por ellas.
Puedo concluir, que el hombre ha construido la ciencia sobre una inmensa montaña de paradigmas, de verdades elásticas o transitorias, que llevan en sí mismas el germen de su destrucción. Para ser sustituidas por otros paradigmas.
VIVENCIAS EN EL TRANSCURSO DE ACOMPAÑAMIENTO AL AUTOR
Los cambios de paradigmas hacen que los científicos vean el mundo de investiga­ción, que les es propio de manera diferente, es decir, después de una revolución los científi­cos responden a un mundo diferente. Un ejemplo en el que se puede apreciar este cambio de visión del mundo es el descubrimiento del oxígeno, Lavoisier vio oxí­geno donde Prey­stley vio aire desflogistizado; al aprender a ver oxígeno Lavoisier tuvo que modificar su vi­sión de otras muchas sustancias, es decir trabajó en un mundo di­ferente.
La obra " La estructura de las revoluciones científicas"  es la más exitosa y reco­nocida de las realizadas por Thomas S. Kuhn, en ella expone básicamente que las re­volu­ciones científicas son momentos de desarrollo no acumulativo en los que un modo de pen­sar es sustituido por otro distinto e incompatible con él.
Se trata de un estudio dirigido principalmente tanto a filósofos y a científicos como a todo aquel interesado en los cambios de esa cosa que nos involucra a todos llamado Cien­cia. Está escrito con el lenguaje propio de la filosofía, lo que no significa ininteli­gible. A lo largo del texto el autor se va realizando una serie de preguntas con las que da pie a la expli­cación y a la introducción de una serie de ejemplos, Kuhn utiliza en cada ocasión los ejem­plos que mejor pueden satisfacer lo que trata de explicar lo que hace que no sea un tratado muy difícil de entender.
Personalmente me ha parecido bastante interesante aunque no excesiva­mente entretenido, no se trata del típico libro de cabecera, ni de una novela, sino de una in­vestigación filosófica en la que el lector se ve obligado a releer más de un pasaje. En él se tratan temas con los que me  estoy familiarizado en  mi condición de estudiante  del  doctorado de ciencias Sociales. A  lo largo de las 320 páginas de que consta el libro (divididas en trece capítulos más una posdata añadida por Kuhn en 1969 para corregir los fallos cometidos en la edición de 1962) nos vemos inmersos en una obra de filosofía científica en la que se explica cómo se llevaron a cabo algunos de los más importantes cambios de pensamiento cien­tífico de la historia y qué es lo que debe tener un periodo de la evolución humana para poder conside­rarse una revolución científica e incluso nos obliga a hacer una reflexión sobre la parte de la ciencia que atañe al personal no científico, es decir, sobre cómo puede la ciencia mejorar (o empeorar) nuestra calidad de vida.
A modo de resumen, los conceptos más destacados de la obra de Thomas Kuhn son: Para Kuhn, la ciencia es el resultado de un proceso sucesivo y en constante evolución, dentro del cual, se ubican fenómenos, a los que este filósofo denominó como: paradigmas, comunidad científica, crisis, inconmensurabilidad, revolución científica, a los que se enfrentan los científicos, en su trabajo de resolución de los enigmas, que plantea la naturaleza de la ciencia, para llegar, cada vez más cerca a la verdad.
Su obra marcó una nueva etapa en la historia de la ciencia y en la filosofía; y supo llegar al interés de los hombres estudiosos de las distintas disciplinas, creando nuevos elementos útiles para las investigaciones científicas del presente.
Desde mi punto de vista del hoy, somos capaces de apoyar las ideas que Kuhn manifestó en su obra, años atrás y que aún siguen vigentes; y es más, comparto con él, que la ciencia, en la medida que es tal, es un proceso evolutivo, y que para descubrir lo que ella nos deparará, será sólo cuestión de esperar el transcurrir del tiempo.


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